Un 14 de Agosto, Marcos Armando Lugano,
un joven de 16 años, se preparaba para el cumpleaños de 15 de su hermana. Era
en un salón de categoría, inaugurado un mes antes, llamado Nueva Luna. Estaba
ubicado en medio del barrio de Palermo. Se tardaba una hora en auto y la fiesta
comenzaba a las once. A las 20:30 aproximadamente, la hermana menor, llamada
María Elena, en honor a la escritora, de la que la madre, Gisela, era fanática,
se preparaba en su habitación, a las 21:05 llegó Don Ricardo, el padrastro, era
un sujeto alto, de unos cincuenta años y con una barba descuidada, el traje que
tenía guardado desde su cuarta boda estaba tajeado pero levemente se notaba,
con algunas manchas en su cara y con una voz bastante ronca por tantos años
fumando. Inmediatamente pega un grito desde la calle, ya que el auto no tenía
bocina, Marcos baja y lo hace pasar, esperando a que llegue su Madre, cuando
llegó de la peluquería, pegó el típico bocinazo que se había acostumbrado a dar
desde que instaló esa potente bocina a su Mercedes. Luego de cinco minutos el
padrastro le dió una cachetada y le dijo a Marcos con su voz ronca y agresiva.
-¡Eh, decile a tu hermanita que baje de
una vez! ¡Ni que tuviera cinco años para no poderse cambiar sola!
Refunfuñando, Marcos se fue a buscarla
y tras varios minutos golpeando la puerta de la habitación, su madre y su
hermana salen completamente arregladas, casi corriendo bajaron las escaleras
del departamento, se subieron al auto y fueron directo a tomar la Gral. Paz,
pero el embotellamiento provocado por un choque múltiple en la mano contraria y
los curiosos conductores de la mano en la que iban que se habían puesto a tomar
unos mates mientras miraban el accionar paramédico los hizo llegar a las 22:30.
El padre destapó una botella de
champagne y con un leve gesto de “finura” lo sirvió en la copa de Marcos,
mirándolo fijamente y sonriendo de forma pícara y falsa como solía hacer le
dijo —Bebe—conociendo a su padrastro no dudó en beber, y así tras varias rondas
y con un leve estado de borrachera, Marcos sintió la necesidad de ir al baño.
Devuelve lo poco que había comido y las diez copas de champagne. Mareado,
enfadado y con sueño, titubeó hasta golpear con la cabeza el espejo del
lavatorio, cuyo ruido no se oyó por la elevada música Electrónica que su
hermana había elegido para la fiesta. Tras el espejo había un túnel de tierra,
húmedo y oscuro, que pegaba una curva y no se veía hacia donde conducía, una
brisa con olor extraño provenía del fondo del túnel, la intriga y la borrachera
lo hicieron entrar…
El cumpleaños terminó a las 2am y a la
hora de irse Marcos no aparecía, desesperada, su madre llamó a la policía y al
cabo de un rato llegaron, buscando por todo el salón no encontraron ninguna
pista, hasta que una brisa fría proveniente del baño extrañó a uno de ellos,
abrió la puerta y encontró el túnel, de un grito llamó a los otros oficiales, y
la familia de Marcos los siguió. En la pileta de lavado se encontraba la
pulsera del reloj del chico, y huellas en las paredes del túnel, lo que les
hizo suponer que había entrado allí, dos policías entraron al túnel a buscarlo,
pasados quince minutos no salían. El mejor amigo de Marcos no dudó en entrar,
armado de valor y amarrado a una soga, entró al túnel. El padrastro no estaba
enterado de que el chico había desaparecido, se había quedado dormido en la
mesa 7, cuando se despertó y no vió a nadie, rascándose la cabeza se fue hacia
el baño sosteniendo su cabeza. Cuando entra, ve todo el barullo y nota la soga,
el reloj y a su familia al lado de un túnel de tierra, húmedo y
oscuro…
Sin quererlo, o quizás muy inconcientemente, pateó al guardia que sostenía la soga,
pero este, en un reflejo rápido tomó su pistola eléctrica y le dio un toque al
hombre, el que cayó completamente paralizado. El oficial le dejó la soga a su
compañero y sacó al hombre del baño.
Luego de un rato, el oficial sintió el
golpe en la soga, lo que significaba que ya estaba listo para ser sacado,
cuando vio salir a los cuatro, se asombró al ver que el chico traía a dos
ancianos uniformados y a un tercero de traje, sosteniendo una calavera humana.
Marcos aparentaba unos 70 años, y el resto de su reloj marcaba las 14:55,
mientras que su celular, que estaba 15 minutos atrasado, marcaba las 13:15 del
18 de Septiembre de 2069, luego de algunas pericias, la calavera fue
identificada como Oscar, un albañil que había desaparecido durante la construcción
del local, y su fecha de muerte fue datada en el año 1450.
Mientras que Marcos presentaba síntomas
de estar saludable, exteriormente aparentaba una edad mucho mayor, y sus
dientes se habían caído. El padrastro, fue detenido por el oficial, y su
familia declaró contra él como sujeto agresivo y varios cargos por estafa, el
que fue sentenciado por un juez a prisión preventiva.
Extrañamente, el lugar fue remodelado y convertido en una casa de velorios, en
la cual Marcos fue velado, ya que su cuerpo extrañamente alterado no aguantó
más de una semana en la sala de terapia intensiva…
Sea lo que sea que haya pasado ese 14 de Agosto, en ese
lugar, a esa hora, siempre será, el misterio de “Nueva Luna”…

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